Retrato de la infanta isabel clara eugenia

Tres niños con perro

Isabel Clara Eugenia, archiduquesa de Austria, era la hija del rey Felipe II de España. Aparece suntuosamente vestida de negro y oro, con una espectacular gola y puños de encaje. En 1599, Isabel se casó con su primo Alberto, archiduque de Austria, y su padre los nombró soberanos conjuntos de las diecisiete provincias de los Países Bajos. A la muerte de Alberto, en 1621, Isabel fue confirmada como soberana por derecho propio. Intentó incansablemente poner fin a las luchas en los Países Bajos que estallaron tras el fracaso de una tregua de doce años entre las Provincias del Norte, protestantes, que luchaban por la independencia de España, y las Provincias del Sur (Flandes), predominantemente católicas.Rubens fue tanto pintor de la corte como consejero de confianza de Isabel durante todo su reinado. A su muerte, en 1633, su capellán la describió como «la princesa más sabia y más realizada».

Catalina micaela de españa

Como hija del rey español Felipe II, Isabel Clara Eugenia era regente de las provincias del sur de los Países Bajos desde 1598. Tras la muerte de su marido, el archiduque Alberto VII de Habsburgo, en 1621, dejó de llevar joyas y ropas profanas, cambiándolas hasta su muerte en 1633 por el hábito de monja de la orden franciscana de Santa Clara. El retrato de Van Dyck de Isabel como monja sigue la tradición de sus antecesoras, Margarita de Austria, María de Hungría y Margarita de Parma. El primer retrato de Isabel con hábito de monja fue pintado por Pedro Pablo Rubens en 1625.

Isabel de valois

En 1625 Isabel Clara Eugenia encargó a Peter Paul Rubens un impresionante ciclo de veinte tapices conocido como El triunfo de la Eucaristía para el Real Convento de las Clarisas Descalzas de Madrid. En este ciclo, Rubens diseñó once de los veinte tapices con escenas narrativas en trampantojo. Durante mucho tiempo se ha afirmado que con ello Rubens pretendía evocar las once cortinas del tabernáculo del templo de Salomón. Este estudio reexamina el tema salomónico a través del contexto político de la patrona de la serie, la infanta Isabel Clara Eugenia, archiduquesa de Austria y gobernadora general de los Países Bajos españoles. Sostiene que, al recurrir a la imaginería salomónica, Isabel deseaba asemejarse al bello y sabio líder del Antiguo Testamento, anunciando así, metafóricamente, su idoneidad para gobernar los Países Bajos con una mano más libre de la que se le había permitido hasta entonces.

En 1628, la infanta Isabel Clara Eugenia (1566-1633), archiduquesa de Austria y gobernadora general de los Países Bajos españoles, envió el primer envío de tapices de la serie El triunfo de la Eucaristía de Pedro Pablo Rubens al Real Convento de las Clarisas Descalzas de Madrid.1  Había encargado el ciclo tres años antes y, apropiadamente para un convento que albergaba a la Orden Franciscana de las Clarisas, un grupo particularmente devoto de la Eucaristía, sus composiciones presentaban prefiguraciones del Antiguo Testamento de la Eucaristía, profetas y protectores de la Eucaristía, carros y victorias que marcaban el poder de la Eucaristía, así como imágenes de ángeles y figuras laicas y clericales en adoración de la Eucaristía. Rubens (1577-1640) compuso cada una de las veinte escenas con figuras de tamaño superior al natural, diecisiete de las cuales están colocadas en marcos arquitectónicos poco profundos, para que estas imágenes del triunfo eucarístico resulten enérgicamente evidentes para los espectadores. Utilizó colores vivos para realzar el impacto visual de los tejidos, y diseñó el ciclo para que colgara de borde a borde en dos hileras por toda la iglesia (fig. 1).2

Retrato de felipe ii de españa

Esta pintura de paisaje representa a la archiduquesa Isabel Clara Eugenia en los campos de su residencia de verano en Mariemont, cerca de Bruselas. El opulento palacio de Isabel es visible en la esquina superior derecha[2].

En primer plano, varias personas rastrillan el heno y lo cargan en un carro. El cuadro retrata a personas dedicadas a actividades comunes típicas del país[2][1], pero los trabajadores del cuadro son en realidad miembros de la corte. Entre ellos, está Isabel. La obra es una alegoría del disfrute de la vida/tiempo en el campo[2].

El amor y el entusiasmo de Isabel por la vida en el campo se pone de manifiesto en su correspondencia con el duque de Lerma. Por ejemplo. en una carta que escribió el 20 de octubre de 1606, la archiduquesa dice: «[A] todos nos da la vida el ejercicio y el andar al campo». En otra carta, fechada el 29 de mayo de 1609, escribe: «[N]os hemos venido a esta casilla a gozar del campo, que está lindísimo . En fin, la vida en el campo es la mejor de todas»[2].

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