Ni pena ni miedo

Ni pena ni miedo 2021

Ni pena ni miedo online

mantra budista para el miedo

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo, que nos consuela en todas nuestras aflicciones, para que podamos consolar a los que están en cualquier aflicción, con el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios.

Para todo hay un tiempo, y un tiempo para cada cosa bajo el cielo: un tiempo para nacer, y un tiempo para morir; un tiempo para plantar, y un tiempo para arrancar lo plantado; un tiempo para matar, y un tiempo para curar; un tiempo para derribar, y un tiempo para edificar; un tiempo para llorar, y un tiempo para reír; un tiempo para llorar, y un tiempo para bailar; un tiempo para tirar piedras, y un tiempo para juntarlas; un tiempo para abrazar, y un tiempo para no abrazar; . ..

Un salmo de David. El Señor es mi pastor; nada me falta. En verdes praderas me hace descansar. Me conduce junto a aguas tranquilas. El restaura mi alma. Me guía por sendas de justicia por amor a su nombre. Aunque camine por el valle de la sombra de la muerte, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me confortan. Preparas una mesa ante mí en presencia de mis enemigos; unges mi cabeza con aceite; mi copa rebosa. …

camino del medio

Zurita es quizás el poeta chileno vivo más destacado (al lado del nonagenario Nicanor Parra). Es más conocido por su resistencia poético-política a la dictadura de Pinochet, articulada a través de las acciones de un grupo de performance conceptual, CADA, que ayudó a fundar en Santiago en 1979, y en los volúmenes de poesía de sorprendente belleza, como Purgatorio y Anteparaíso, que lanzaron su carrera internacional a principios de los años ochenta.

Uno de los ejemplos más conocidos de la poesía conceptual de Zurita es un geoglifo excavado en el árido suelo del desierto de Atacama poco después de la caída del régimen de Pinochet. En él se lee «ni pena ni miedo» en minúscula cursiva, una frase traducible como «ni vergüenza ni miedo» o «ni pena ni miedo». Esta cláusula minimalista, modesta expiación de un interludio violento en la historia nacional, ha sido reinscrita -imodestamente- en la escala geológica de la historia natural. Con 3 kilómetros de longitud, es de hecho tan grande que sólo puede «leerse» desde el aire. Como punto de comparación imaginario, uno podría imaginarse el clásico y lacónico poema de Ungaretti «Mattina» («m’illumino / d’immenso») brillando a través de un tramo fangoso del río Isonzo, devastado por la guerra, como si fuera proyectado directamente por el sol naciente.

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